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El grano más pequeño de arena

Foto por Estefania Robles @estef_robles

Practicamos yoga y meditación porque queremos ser una mejor versión de nosotros. Yoga significa unión. Unión en muchas formas y en nosotros podríamos decir que es sentirnos y estar completos mental, física y espiritualmente. Unión es también estar completos en relación con lo que creemos que esta fuera de nosotros: nuestro ambiente, otras personas y seres vivientes. Cuando hablamos de unión en el yoga hablamos de no separación. Sin embargo hoy el tratar de ser mejor se entiende como el sobresalir en cualquier actividad que realizamos. Queremos ser especiales. Intentamos así moldear aspectos físicos, espirituales y mentales en nuestros propios términos para ser felices. Confundimos el ser mejor con ser protagonistas y de manera obsesiva tratamos de controlar y mostrarnos de acuerdo a estándares que las redes sociales, medios de comunicación y sociedades dictan. Queremos ser famosos, queremos ser aceptados, queremos seguidores. Y así nos separamos de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea pues nos comparamos con los demás constantemente, retratamos cada aspecto de nuestro alrededor sin estar presentes en nuestra vida y describimos en caracteres lo que sentimos, lo que supuestamente estamos viviendo en ese momento. Creemos que somos felices.

Intentamos alcanzar objetivos hasta en el mismo yoga o en cualquier actividad espiritual que realizamos. Queremos ser el mejor estudiante, el más famoso en nuestro campo profesional, la persona que come más sano, la mejor mamá, la maestra de yoga más iluminada. No sabemos si lo somos pero nos conformamos con una foto que podamos usar en nuestras redes sociales para demostrárselo a nuestros amigos. Queremos una foto bonita para el instagram, uno que pueda retratar toda la paz y “unión” que queremos sentir. Y así en esa caja de 7 pulgadas, llamada nuestro cerebro creemos que ya entendimos todo y que debemos explicárselo al mundo, para que nos admiren y nos sigan.

El maestro de Budismo zen William Nyogen Roshi nos invita a ser lo más ordinarios posible. A atrevernos a experimentar la verdadera iluminación, la unión, el estado de consciencia desnuda. Tenemos que huir de la insanidad, de esta competencia desmedida, de esta separación. Nos invita a ser el grano más pequeño de arena. Ser el grano más pequeño de arena es lo más valiente que podemos intentar. Pero ¿Qué significa es ser el grano más pequeño de arena?

Significa que dejo el ego a un lado. Significa que entiendo que mi existencia, mi importancia reside en la unión que tengo con todo lo que me rodea. Que soy parte de algo más maravilloso que yo. Significa que no tengo miedo a sentirme completo, a unirme a no separarme. Significa que no tengo que competir, ni alcanzar objetivos. Ser el grano más pequeño de arena es dar tu mejor esfuerzo y renunciar al reconocimiento. El estado desnudo de consciencia no se demuestra ni se platica: se vive. Eres la mejor versión de ti mismo o no lo eres. No necesitas describírselo a nadie. Disfrutas el presente y te olvidas de registrarlo en tu iphone. Ser el grano más pequeño de arena es hacer día a día tu práctica de yoga o lo que te guste, porque te hace ser una mejor persona, porque lo notas en tu estado emocional, mental y físico, porque a pesar de no tener ese cuerpo físico que soñaste notas tu relación con los que te rodean. No necesitas esa foto de facebook para probárselo al mundo. Ser el grano más pequeño de arena significa que a dónde vayas no causas turbulencia ni conflictos, la gente se siente cómoda y tranquila junto a ti aunque no puedan reconocerlo. Ser el grano más pequeño de arena significa que haces tu trabajo con tu mejor intención esperando que todo funcione y salga mejor para los demás. Como maestra de yoga enseño día a día a mis alumnos a sentirse bien consigo mismos, sin generar envidia, ellos no necesitan ser como yo, ni tener el mismo entendimiento, ni desarrollo que yo tengo. Ser el grano más pequeño de arena es estar ahí cuándo se necesite, es ser un héroe ordinario, en lo cotidiano, en el día a día, sin aplausos, haciendo lo que se necesite estando lo más despiertos posibles. No habrá luces ni reflectores, tal vez no haya seguidores ni fama pero habrá bienestar y equilibrio a dónde vayas.

Ser el grano más pequeño de arena no significa ser mediocre y es la posibilidad que abrazo con mayor gratitud en estas épocas, es un respiro. Me gusta porque no necesito demostrar nada, ni justificarme, porque puedo soltar expectativas y encontrar posibilidades. Porque puedo ser compañía, apoyo, oídos, herramienta, medio. Porque puedo ser y no necesito regresar a este blog para explicar lo que no salió como esperaba. No quiero ser un modelo a seguir ni una lista de consejos. Porque me permite vivir el presente y porque así sin pretensiones puedo compartir lo que entiendo. Escribirlo me hace bien.

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