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Gajes de ser un maestro de yoga

Dar clases de yoga es un actividad que llena mi alma y espíritu. Estoy infinitamente agradecida de poder dedicarme a generar bienestar y dar herramientas para la salud física , emocional y espiritual .  Aun así hoy les confieso que hay cosas que son un poquito difíciles de manejar a veces.  Son gajes de ser maestros de yoga.

 

  • Siempre estamos despeinados o como dijeran aquí en Panamá DESPELUCADOS.

 

Dar clases de yoga es una práctica de impermanencia constante. Uno simplemente renuncia a verse “bien “ para buscar practicidad y comodidad. Esto se debe a tres razones.

1) Se necesita dar la clase sin que el pelo se venga encima para poder observar y tener el control de los estudiantes.

2) También hay que reconocer que el pelo incomoda nuestra propia practica

3) Y por último es muy importante considerar la limpieza personal SHAUCHA. En verdad creo que como maestro de yoga uno no puedo poner su vanidad como prioridad si no el bienestar de sus estudiantes.

 

 

  • Siempre estamos vestidos de ropa de deporte.

Aprecio los momentos en que puedo bañarme (por segunda vez en el día ) y ponerme un vestido para salir. A veces trato de ponerme ropa normal pero muchas veces es imposible con tantas clases seguidas y termino por  aceptar mi outfit deportivo. Les cuento que noto las caras suspicaces de mis vecinos que al verme todo el día vestida de ropa de deporte secretamente piensan que a) soy demasiado fachosa y me da pereza cambiarme de ropa b) que soy una chica adicta al ejercicio que desborda toda su energía en el gimnasio. Es por esto que celebro la existencia J de marcas como lululemon, al menos puedo invertir en que la ropa que uso todo el día sea bonita y duradera.

 

 

  • No tenemos tiempo de practicar Âsanas.

 

¡Si! Aunque des clases todo el día a veces simplemente no te da tiempo de practicar. Entrenar âsanas es un respiro, te revitaliza, te das un pausa, puedes relajarte y tienes un momento para ti. Puedes seguir practicando, entendiendo las posturas para poder explicárselas mejor a tus alumnos. Me relaja no tenerme que encargar de la música, del grupo , de la secuencias, de mostrarlas, de corregir, de consentir.  Me encanta ser la que recibe . Celebro que existan horarios raros para que nosotros , los maestros de yoga podamos darnos tiempo de practicar.

 

 

  • Somos exigentes en las clases de yoga que tomamos.

 

Y aunque disfrute absolutamente tomar una clase de yoga, no me gusta tomar cualquier clase de yoga. Es una especie de maldición . Ahora estoy muy al pendiente de los detalles de una clase, de cómo guían la respiración , de la atención que pone el maestro en todos, de cómo secuencia la clase y cómo corrige las posturas. Me puede alterar muchísimo que no se hagan las mismas posturas de lado derecho que de lado izquierdo. O que no se hagan contraposturas o posturas neutras después de una postura. Me puede agobiar demasiado pensar que alguien pueda lastimarse en una clase de yoga.

 

 

  • Trabajamos en horarios inconvenientes.

 

Muy temprano en la mañana o en la tarde/noche y a veces en horario de lunch. Los cursos de yogas son generalmente el fin de semana.

Los horarios de la gente para ejercitarse son antes del trabajo o después del trabajo, así que esos son nuestros horarios de trabajo. Es difícil salir a trabajar ( dando una clase de yoga) en la noche cuando Gerardo ha terminado su jornada laboral y a mi todavía me falta un rato.  Durante el día entre la mañana y noche , es difícil dedicar mi tiempo libre a tomar una siesta , hacer âsanas o meditar. Generalmente siento que es tiempo que debo usar y a veces no descanso nada . En la noche a veces es difícil animarme a cenar con amigos porque se que tengo que madrugar al siguiente día para dar la clase de la mañana.  A pesar de esto trato de equilibrar mi vida personal y de pareja con mi trabajo, a veces me doy licencia de desvelarme aunque sé que el siguiente día será duro levantarse y dar una clase a las 7 am.

 

 

  • Tenemos que cuidarnos físicamente y emocionalmente

Enfermarnos es un problema. Dependemos de nuestro cuerpo para dar clases . Tenemos que cuidarnos especialmente más cuándo damos clases de yoga. En una clase de yoga hay un intercambio constante de energía. La energía que compartimos con nuestros alumnos tiene que ser la mejor posible. Es necesario tener una preparación energética y emocional. Recomiendo que meditemos y al menos podamos tomar una masaje semanal. Comer saludable y no caer en excesos es importantísimo. Lamentablemente cuando nos enfermamos tenemos que cancelar la clase o buscar un reemplazo porque es importante que la gente que practica con nosotros pueda mantener la disciplina.   A veces simplemente es necesario dejarse enfermar y ni modo. Reponernos para poder dar la siguiente clase que nuestro cuerpo nos permita dar.

Comparte otras cosas que crees que pasan cuando eres un maestro de yoga 😉

 

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