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Las 5 cosas que más flojera me da hacer son las 5 cosas que más disfruto hacer

 

 

 

Hay cosas que te gustan  y las haces sin pensarlo,  sería imposible actuar de otra manera ya que la felicidad que te proporcionan es inmediata y el impacto en tu vida es muy positivo. Para mi son cosas realmente obvias como : estar con mi esposo, oler y abrazar a mi perrito, tener una conversación con mi hermana o leer un libro. Por otro lado hay placeres culposos, cosas que haces que no proporcionan nada positivo a tu vida, muchas adicciones, o acciones de autosabotaje, cosas por las que te dejas llevar y te hacen perder el tiempo, muchas de ellas no son saludables y hasta son un poquito dañinas. Entre ellas para mi esta: chismear, Facebook, quejarme, ver televisión o comer un helado.

Pero hay cosas que me encanta hacer, que me hacen mucho bien pero que para empezarlas  o seguir haciéndolas necesito a veces un montón esfuerzo. No sé porque ocurre esto si el beneficio en mi vida de estas actividades ha sido monumental .  Pienso que es porque requieren cierto esfuerzo y voluntad, requieren de una disciplina total que en el yoga se conoce como tapas*. Aún así, es tan fácil perder la constancia y dejarse llevar por esas cosas negativas que nos gusta hacer (que por cierto solo dejan un sentimiento de culpa y a veces una resaca horrible, tanto física como emocional).

1.Limpiar mi casa

 

Es una locura pero yo podría escribir sobre como odio limpiar mi casa . Pero en el fondo realmente me encanta arreglar mi casa. Para mi funciona como una especie de depuración y limpieza. Ordenar mi mente y mis pertenencias me ayudan a desapegarme de las cosas, soltar lo que no necesito, pero también me ayuda a apreciar lo que tengo y cuidar lo que he construido.  Me encanta ver el hogar que he formado con Gerardo  y hacer la limpieza de la casa es una especie de mantenimiento emocional que a mi me funciona muy bien. Tengo que ser sincera y confesar que pocas veces me doy tiempo de arreglar las cosas relacionadas con la limpieza y el cuidado del hogar. Casi siempre se encarga Gloria, pero a veces cuando ella falta  o cada cierto tiempo en el año yo me encargo  y la sensación al terminar de hacerlo es renovadora y de paz.  También he descubierto que durante el día puedo mantener todo arreglado: lavar el vaso que ensucie, guardar las cosas en su lugar. Cuando dejo que la casa se desordene o no soy tan cuidadosa porque sé que Gloria vendrá el siguiente día  me empieza a invadir una sensación de pesadez y letargo que se vuelve insoportable. Cuando limpio el desorden estas sensaciones desaparecen. Hay espacio y posibilidades.

2. Cocinar

 

Si me lo permitiera comería en un restaurante todos los días o pediría comida a la casa todo el tiempo.  Pero no sería feliz , al menos no lo he sido cuando salgo de vacación o no como en mi casa  por más de dos días seguidos. Literalmente me empiezo a empalagar y el sabor de la comida no casera me parece un poco desagradable.  No solo eso, sino que me empiezo a ponerme de pésimo humor y mi cuerpo se empieza a sentir mal. Comer en casa es un placer, es saludable, me proporciona energía , salud y me hace sentir bien. Cocinar es un trabajo que atesoro. Al cocinar siento que me estoy cuidando, en un ritual de sanación personal y de cuidado de las personas que quiero. Me encanta cocinar para mi esposo, mi familia y mis amigos. Cocinar requiere que este pendiente de las compras, que escoja los ingrediente que uso, que este en el momento con toda mi atención en cada proceso: lavar, cortar , mezclar , cocer, y presentar, requiere que sea creativa y experimente. Cocinar requiere que viva el momento presente. Cocinar me conecta con mi familia y mi cultura. Me conecta con mis abuelas, con mi madre, con mi hermana, y con mis tías, me conecta con México y con Oaxaca, con los lugares que he conocido, con las diferentes gastronomías del mundo que he probado. En el cocinar integro mis viajes y mi bagaje. Me hace feliz poner atención a lo que como y descifrar los sabores, comprar libros de cocina, buscar recetas en Internet y conseguir ingredientes. (Buscando ingredientes puedes conocer la ciudad donde vives.)  Me encanta que el cocinar pueda ser un proceso de convivencia en fiestas o reuniones, pero que también pueda ser un momento muy personal e introspectivo, incluso que sea un pretexto para escribirle a mi mamá haciéndole preguntas.

3. Pasear a domingo

 

Bastantes veces pienso que solo debería contratar un doggie walker para pasear a domingo, tendría más tiempo para dormir y descansaría más. Pero pasear en el parque con el es el mejor momento de mi día. Conecto con un ser viviente perruno pero conecto con la naturaleza alrededor. Me da tiempo para relajarme y pensar. Es un momento personal dónde no tengo que hablar , puedo despejar mi mente y mis preocupaciones. Pero también es un momento donde entablo relaciones, con personas que comparten el increíble amor que sentimos por nuestro perro.  Me encanta ir al parque y ver las mismas caras conocidas y los mismos perros. Selfless love, todos los días a la misma hora y a veces más de una vez al día . Haciendo algo por otro ser vivo , haciendo algo más que por ti mismo. Agradezco no solo poder pasear a mi perrito pero poder pasearlo en un lugar dónde hago contacto con la naturaleza, dónde veo otros animales, dónde veo árboles,  dónde veo otras personas. Agradezco haber hecho amistad con estas personas y compartir estos paseos caninos. El beneficio físico se registra en estudios que dicen que los dueños de perros hacemos más ejercicio que el promedio de las personas. El beneficio emocional también se registra pues este mismo estudio dice que somos más felices. Yo confieso que es increíble el placer que me provoca ver correr a domingo cuando no tiene correa . Es un descanso y un aprendizaje.

4. Meditar

 

¿Meditamos? Pregunta Gerardo siempre al finalizar el día . “..ehem no sé, estoy facebookeado, estoy cansada, me siento mal , no hemos cenado, hoy no,  mejor mañana…” Mas o menos así contesto siempre. Al final, ha regañadientes termino levantándome y sentándome en el zafu (cojín de meditación), volteo a ver a Gerardo y sonrío. Suena la primera campana, me pongo contenta.

Meditar es una de las cosas que más me cuesta hacer por voluntad propia a pesar de que ha traído a mi vida un cambio profundo y total. Meditar es la actualización diaria de mi ser para no enloquecer con mis propias ideas. Meditar es una actividad simple e increíblemente difícil. Solo un instrucción. Lo que puedo decir  es que meditar no es entrar en trance, no es suprimir pensamientos, no es visualizar, no es soñar despierto. Meditar son abdominales de la mente. Tal cual . No nos han enseñado a estar en el momento presente , nadie nos ha enseñado a estar en paz mental, no nos conocemos.  Cuenta del 1 al 10 y respira. Solo hazlo o inténtalo. No intelectualices el ejercicio y no intelectualices tus problemas. Meditar para mi es un descanso. No más to-do lists, no más conocimientos, no más propósitos, no más stress, no más imágenes sin sentido, no más tramas de series, no más profiles de Facebook, no más planes de futuro, no más revisión del pasado,  ¡no más! solo por media hora. ¡Fiuf! un break para mi mente, sin entretenerla ni agobiarla.

5. Dar clases de yoga/ hacer yoga

 

Sé que no es algo que se espera oír de una maestra de yoga y de alguien que asegura tener su trabajo ideal  pero confieso que secretamente tengo el enfermo deseo de que se cancelen mis clases de yoga o que mis alumnas no lleguen . Me gustaría pavearme la clase, es decir volármela y dedicarme a actividades no constructivas que me dejaran un sentimiento espantoso de culpa. A veces reviso quienes están inscritas y aunque es un golpe duro al ego es inevitable celebrar un poco y buscar un plan alterno más divertido como un desayuno, unos tragos, un helado gigante, 2 capítulos de una serie, revisar status de facebook. ¡Pero no! Dar una clase de yoga es una actividad que me llena de satisfacción y alegría. Es algo que me deja un sentimiento inmenso de gratitud y una inmensa sensación de que estoy haciendo algo significativo, trascendente y positivo. Realmente estoy ayudando a las personas, o intentándolo, al compartir conocimientos adquiridos durante 6 años de increíble esfuerzo y practica personal. Enseñar yoga me alegra el alma, me levanta el ánimo, me ayuda. A través de mis clases continuo aprendiendo de mis alumnos. Continuo observando en sus practicas como un espejo mi propio desarrollo. Ahí esta todo , cuando te das cuenta de algo, cuándo no escuchas, cuando te sale una postura, cuándo eres violento con tu cuerpo, cuándo no escuchas lo que dice la maestra, cuándo buscas ayuda, cuando aprendes, cuando te abres. Enseñar yoga me mantiene en el camino de seguir mejorando y aprendiendo no solo por mi, si no para los que enseño. Sus logros , los  voy sintiendo un poquito míos .   :)

Estoy segura que todos tenemos actividades que amamos hacer pero que nos cuestan trabajo. Espero les guste este post y compartan en sus comentarios .

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