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La esposa desesperada

He decidido publicar este post como parte de la celebración de aniversario. Casi dos años de vivir en Panamá.

 

Venir a panamá se había convertido en un reto , que veía a la distancia, una forma de probarle a Gerardo que mi amor no tenía límites; que era el mismísimo cambio que el requería en su vida. Gerardo y yo tan diferentes aún no teníamos claro como nuestra diferencias funcionarían a nuestro favor. -Te va a cagar- fue lo que me dijo no se compara  ni tantito con Oaxaca ni mucho menos con el DF.

Pasaron dos años y el tema resurgió casi paralelo a la idea que rondaba de casarnos.

 

-Nos vamos, me dijo.

-¿Y entonces?, le pregunté.

– Nos casamos. Respondió.

– Es la peor propuesta de matrimonio que he escuchado. Pensé.

 

Bajo la bandera de yo lo puedo todo  y pese a todo el pesimismo de Gerardo me propuse hacer de ésta la mejor experiencia de mi vida. Cómo si me tomara un año sabático eche todo a la ventana; mi trabajo, arquitectura,  pechakucha Oaxaca, proyectos culturales, los acabados de una casas que construía, la obsesión de seguir estudiando yoga mientras que Gerardo aterrorizado veía que su esposa renunciaba a todo por el. Así que llegué a Panamá  como si llegará a Nueva York o a una ciudad muy emocionante. Cuál fue mi sorpresa al sentirme que llegaba al mismismo suburbio al estilo Bedford Wives, al mismisimo Wisteria Lane , como si hubiera sido absorbida por una televisor como Reese Whiterspoon a Pleasantville. Y no fue Panamá se los juro, tierra del patacón, y Rubén Blades, ni los panameños que son unas personas alegres , tampoco el Casco antiguo que parece un sueño, ni la zona revertida, ni las playas hermosas poco explotadas . Es la burbuja de confort imaginaria en el que parece que las esposas y los empleados nos movemos. Una burbuja que promociona una interacción irreal entre nosotros a muchos niveles, esposas, hijos , domésticas, que no se daría en tu lugar de origen pero por una necesidad social y de adaptación se da aquí. Imagínense el shock del personaje de Nicole Kidman al ver que todas tienen las mismas opiniones , las mismas historias de odiamos panamá, extrañando su países de origen, la misma y terrible pregunta :

¿y tu quien eras antes de venir aquí?  Y cuándo digo todas me incluyo por supuesto a mi.

 

Pienso en todas estas mujeres que he conocido y que a pesar de sus diferencias me han tendido la mano. Debo decir que las quiero bastante y aprendido un montón de ellas. Son mis amigas y espero no malinterpreten mis palabras. Hasta después de casi un año de venirnos empecé a sentir una adaptación real y en gran parte fue gracias a ellas.  Ya ahora son dos años de estar en Panamá.

 

Es por eso que creí necesario decir en fuerte lo que muchas pensamos, lo que me une a las esposas de haber renunciado a nuestra vida profesional  y haberle dado prioridad a la carrera de nuestro esposo y sin quererlo hemos llegado a un lugar dónde se nos abre un mundo de posibilidades.  Hemos salido de nuestra zona de confort y vaya que hay mucha tela de donde cortar.  Así que decidí salirme de la burbuja y conocer Panamá , conocer a gente panameña ,aprender palabras ( awebao, chuzo, disque (dijqué), ayala vida, ayala peste, chuleta, rakataca, parquear) y a usarlas, a dejarme de quejar, a observar en vez de criticar. A dejar de buscar comer unos chilaquiles malos y comerme una buena corvina frita con patacones y un ceviche de langosta en el mercado de mariscos.

 

Personalmente me he aventurado a actividades nuevas que jamás pensé. Acrobacia en telas en el casco viejo, nadar en la alberca pública de Albrook, visitar el Chorrillo, acampar en San Blas, comer comida frita y tomarle gusto a los patacones solo por mencionar algunas actividades. Y sobre todo con mi tiempo libre he retomado proyectos viejos y les he dado forma. Eché a andar algo que no había tenido oportunidad de hacer que es dar clases de Yoga, confiar en lo que he aprendido y compartirlo.

 

He conocido personas con diferentes gustos, edades y nacionalidades. Sigo trabajando y adaptándome. Hay personas que no han entendido el espíritu de reírse de una misma, es decir de llamarme esposa desesperada, no importa. Es doloroso a veces el camino. Este post no es una ofensa si no una reflexión de lo que yo vivo. Tomar la vida con humor.

Comments
3 Responses to “La esposa desesperada”
  1. Fernando Arizpe says:

    Muy interesante! Muy revelador!

  2. Ana Sarmiento says:

    Me encanta tu acitud, no hay nada mejor que puedas hacer para sacarle provecho a esta experiencia, la verdad me cae mal cuando el tema de conversacion se dirige hacia lo malo que tiene Panama, porque como todos lados algo malo le puedes ver, lo importante es como lo superas o te adaptas o como le sacas la gracia para soltar una carcajada….Gracias a Panama por explotar tu faceta de maestra de Yoga, el mundo necesita mas maestros como tu, “gracias por permitirme ser tu amiga y alumna en este viaje” Hare om namaste

    • arikuki says:

      Ana 😀 Gracias también a ti !!!!!!!!! por tu amistad y también tus enseñanzas !!! Eres una persona bella que trasmite su buena energía y través d etu espacio compartes conocimiento y bienestar a todos :)

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